La nueva tabla no crea automáticamente un derecho, pero puede cambiar el resultado del reclamo
La información difundida por Infobae anticipa que el Gobierno implementará cambios en la tabla de incapacidades laborales a partir de febrero de 2026. Para un trabajador que sufrió un accidente o padece una enfermedad profesional, la noticia es relevante por una razón concreta: la tabla —también conocida como baremo— es el instrumento técnico que se utiliza para traducir una lesión, secuela o limitación funcional en un porcentaje de incapacidad.
Ese porcentaje no es un dato meramente médico. En el sistema de riesgos del trabajo argentino, puede incidir de manera decisiva en la existencia y cuantía de una indemnización, en la discusión ante una Comisión Médica y, posteriormente, en una eventual demanda judicial contra la ART. Por eso, el cambio no debe leerse como una promesa automática de mayores prestaciones ni como una reducción generalizada de derechos: su efecto dependerá de la patología concreta, de la evidencia clínica y de la fecha jurídicamente aplicable al caso.
La principal consecuencia práctica es que los reclamos iniciados en el período de transición exigirán más atención. Tener un diagnóstico no basta. Será indispensable acreditar cómo esa afección limita, de forma permanente, las funciones corporales y las tareas que el trabajador efectivamente realiza.
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Qué es una tabla de incapacidades laborales y por qué importa
La tabla de evaluación de incapacidades laborales reúne criterios médicos y porcentajes orientativos para valorar secuelas derivadas de contingencias laborales. Habitualmente contempla lesiones traumatológicas, neurológicas, auditivas, visuales, respiratorias, dermatológicas y psiquiátricas, entre otras. No reemplaza el examen médico individual: organiza la manera en que ese examen se convierte en una incapacidad laboral porcentual.
En un expediente ante la ART o la Comisión Médica, la discusión suele girar sobre preguntas muy específicas:
si existe relación causal entre el trabajo y la lesión o enfermedad;
si el tratamiento alcanzó un estado de estabilidad o si aún corresponde rehabilitación;
qué secuelas objetivas persisten;
qué rango de movilidad, fuerza, sensibilidad, audición o capacidad funcional conserva la persona;
qué porcentaje corresponde aplicar según el baremo vigente;
si deben incorporarse factores de ponderación vinculados con edad, tipo de actividad o posibilidades de reubicación laboral.
Una modificación de la tabla puede alterar las descripciones de las secuelas, los métodos de medición, los rangos porcentuales o las exigencias de documentación para determinadas patologías. También puede incluir realidades clínicas que antes eran tratadas de modo insuficiente o con criterios menos actualizados. Sin embargo, no corresponde asumir, sin revisar el texto normativo y cada caso, que todas las lesiones serán mejor valoradas bajo el nuevo esquema.
El punto decisivo: cuándo se aplica el nuevo baremo
La vigencia no siempre se resuelve con la fecha de la audiencia
Si la entrada en vigor está prevista para febrero de 2026, surgirán conflictos previsibles respecto de accidentes ocurridos antes de esa fecha, enfermedades profesionales diagnosticadas con anterioridad y trámites que lleguen a una instancia de evaluación médica cuando la nueva tabla ya esté operativa.
La norma de implementación deberá indicar su alcance temporal. En materia de incapacidades laborales, la determinación del baremo aplicable puede requerir analizar la fecha de la contingencia, la primera manifestación invalidante, la consolidación de la incapacidad, el inicio del expediente y las reglas transitorias. No es aconsejable adoptar una respuesta automática basada solo en el día en que se presentó el reclamo.
Para quienes ya tienen un expediente en curso, esto tiene una traducción muy práctica: hay que revisar si la pericia o dictamen aplicó el instrumento correcto y si explicó de manera suficiente el cálculo. Una diferencia porcentual aparentemente pequeña puede producir un impacto económico importante en una indemnización, especialmente si se combina con salario base, edad y demás variables legales.
Accidentes y enfermedades: la prueba seguirá siendo esencial
La actualización técnica no elimina los requisitos centrales del sistema. El trabajador debe denunciar la contingencia, conservar constancias, cumplir controles y discutir oportunamente los rechazos de la ART. En enfermedades de evolución paulatina —por ejemplo, hipoacusia por ruido, tendinopatías, trastornos lumbares o cuadros de salud mental vinculados al trabajo— la reconstrucción de la exposición laboral y la historia clínica resulta particularmente importante.
No alcanza con que un estudio indique una lesión. Debe analizarse si existe incapacidad permanente, cuál es su entidad y si guarda relación con las tareas, posturas, esfuerzos, agentes de riesgo o hechos laborales denunciados.
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Qué deben hacer los trabajadores antes y después de febrero de 2026
Ordenar la evidencia médica y laboral desde ahora
El mejor momento para preparar un reclamo no es después de recibir un dictamen desfavorable. Quien se encuentre en tratamiento o haya sido dado de alta con secuelas debería reunir, en copia ordenada, estudios por imágenes, informes de especialistas, resultados de audiometrías o electromiografías, indicaciones de rehabilitación, certificados de alta, recetas y constancias de atención.
También conviene documentar el componente laboral: denuncia ante la ART, número de siniestro, comunicaciones de rechazo, recibos de sueldo, descripción real de tareas, horarios, elementos de protección utilizados y, si corresponde, datos de compañeros que puedan acreditar las condiciones de trabajo. En casos de enfermedad profesional, una descripción detallada de las exigencias físicas o de la exposición a riesgos suele ser tan relevante como el diagnóstico.
No firmar acuerdos sin comprender el porcentaje reconocido
Una propuesta de incapacidad o un acuerdo indemnizatorio debe evaluarse con información completa. El trabajador tiene derecho a conocer el diagnóstico, los estudios considerados, el porcentaje asignado y la base de cálculo utilizada. Firmar sin revisar esos elementos puede dificultar la discusión posterior.
Un abogado especializado en incapacidades laborales puede examinar si el dictamen omite secuelas, usa mediciones incompletas, descarta indebidamente una patología o no considera factores de ponderación. Su intervención no sustituye al médico tratante ni al perito, pero permite convertir la información médica en una estrategia jurídica coherente y controlar los plazos de impugnación.
El impacto para ART, empleadores y profesionales de la salud
La entrada de una nueva tabla también obliga a las ART, prestadores, médicos laborales y empleadores a actualizar procedimientos. Los profesionales que elaboran informes deberán fundamentar con mayor precisión sus conclusiones y adecuar protocolos de evaluación. Las ART tendrán que capacitar sus equipos y evitar dictámenes estandarizados que no reflejen el baremo vigente ni las particularidades funcionales de cada trabajador.
Para los empleadores, el cambio no reduce la necesidad de prevención. De hecho, una mejor identificación de secuelas puede volver más visibles los costos de una gestión deficiente de riesgos. La respuesta adecuada no es discutir la lesión cuando ya ocurrió, sino reforzar evaluaciones ergonómicas, controles de ruido, capacitación, entrega efectiva de elementos de protección personal y seguimiento de síntomas tempranos.
Incapacidad laboral por ART y pensión por invalidez: no son lo mismo
Es frecuente confundir ambos conceptos. La incapacidad laboral dentro del sistema de riesgos del trabajo se vincula con accidentes y enfermedades profesionales, y se evalúa conforme a reglas propias para determinar prestaciones e indemnizaciones. En cambio, una pensión por invalidez o prestaciones previsionales por incapacidad responden a otro régimen, con requisitos médicos, contributivos y administrativos distintos.
La nueva tabla anunciada se relaciona, en principio, con la valoración de incapacidades laborales. No significa que una persona obtendrá automáticamente una pensión por invalidez, ni que el porcentaje fijado por una ART será trasladado sin más a un trámite previsional. Cuando una lesión laboral impide continuar trabajando, puede ser necesario estudiar ambos planos de protección, pero cada uno exige una estrategia y prueba específicas.
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Recomendación práctica ante la transición normativa
Si su accidente ocurrió recientemente, si la ART rechazó una enfermedad profesional o si recibió el alta con dolor y limitaciones persistentes, no espere a febrero de 2026 suponiendo que el cambio resolverá el problema por sí solo. Revise los plazos de su caso, continúe los tratamientos indicados, solicite copias de la historia clínica y pida una evaluación integral del dictamen médico y del baremo aplicable.
La actualización de la tabla puede abrir oportunidades para una valoración más ajustada a determinadas secuelas, pero también eleva la importancia de una prueba bien construida. La diferencia entre una incapacidad reconocida de manera incompleta y una correctamente acreditada suele estar en los detalles: mediciones, estudios, antecedentes, relato de tareas y una impugnación presentada en tiempo útil.
Preguntas frecuentes
¿La nueva tabla se aplicará a todos los accidentes laborales desde febrero de 2026?
No necesariamente. La aplicación dependerá de lo que disponga la norma transitoria y de las fechas relevantes de cada expediente, como el accidente, la primera manifestación invalidante o la determinación de la incapacidad. Es necesario analizar el caso concreto.
¿Un nuevo baremo garantiza una indemnización más alta?
No. Puede modificar la valoración de algunas secuelas, pero la indemnización depende también del porcentaje finalmente reconocido, el ingreso base, la edad, el tipo de incapacidad y demás reglas aplicables. Algunas patologías podrían verse reevaluadas y otras no tener cambios relevantes.
¿Qué puedo hacer si la ART me dio el alta, pero sigo con limitaciones?
Conserve toda la documentación médica, solicite informes que describan sus limitaciones funcionales y revise de inmediato los mecanismos y plazos para cuestionar el alta o el porcentaje asignado ante la instancia correspondiente. No interrumpa tratamientos sin indicación profesional.
¿El porcentaje de incapacidad laboral sirve para pedir una pensión por invalidez?
No de forma automática. La incapacidad por ART y las pensiones por invalidez pertenecen a regímenes diferentes y tienen requisitos propios. El antecedente médico puede ser útil, pero no reemplaza la evaluación exigida por el sistema previsional.
Fuente: Infobae — Tue, 05 Aug 2025 07:00:00 GMT