La lumbalgia persistente, una hernia discal o una radiculopatía pueden justificar una incapacidad permanente si impiden las tareas esenciales del trabajo. El INSS valora las limitaciones probadas y estudia aspectos como cargar peso, conducir, estar de pie o trabajar sentado. La total suele equivaler al 55% de la base reguladora .
La lumbalgia puede dar derecho a incapacidad permanente , pero el diagnóstico no basta. Debes probar secuelas duraderas y su efecto en tu profesión habitual.
✉
¿Quieres más información? Escríbenos y te orientamos
El INSS valora límites funcionales, no solo la lumbalgia
El INSS concede una incapacidad permanente cuando las limitaciones impiden trabajar con normalidad, continuidad y seguridad. Una resonancia muestra una lesión, pero el informe debe explicar qué movimientos, posturas, cargas o ritmos no puedes sostener.
También debe indicar el pronóstico pese al tratamiento. El dolor, por sí solo, suele ser insuficiente si no se traduce en límites concretos.
La clave es relacionar la lesión con el trabajo real.
Diagnósticos que requieren prueba adicional
La hernia con radiculopatía, la estenosis o la lumbalgia crónica requieren más pruebas. Los informes deben unir exploración, pruebas y síntomas.
Deben describir pérdida de fuerza, marcha limitada o pausas necesarias. La radiculopatía es dolor o alteración nerviosa que baja hacia una pierna.
El error más frecuente en este punto es aportar solo una resonancia. Una imagen no explica por sí misma cuánto puedes trabajar.
Baja, pensión y discapacidad no son lo mismo
La incapacidad temporal cubre una baja con posible recuperación. La permanente reconoce secuelas que se prevén duraderas. El grado de discapacidad se tramita por otra vía.
Piensa en tres carpetas distintas. Pueden tener datos médicos comunes, pero persiguen efectos diferentes.
Una lumbalgia puede justificar una pensión cuando hay secuelas estables. También deben existir tratamientos suficientes sin mejoría relevante. Debe probarse la incompatibilidad con las funciones esenciales del empleo.
El grado cambia según cargas, conducción o sedestación
La incapacidad permanente total procede si no puedes hacer las tareas básicas de tu profesión habitual. Aun así, puedes conservar capacidad para otro empleo compatible.
La absoluta exige no poder trabajar con continuidad, rendimiento y seguridad en ninguna profesión. El mismo dolor lumbar puede tener efectos distintos según el puesto.
Una limitación lumbar no tiene el mismo impacto en una oficina que en un almacén.
Patología o secuela Límite que debe probarse Exigencia del puesto Grado potencial Hernia con radiculopatía Pérdida de fuerza, dolor al cargar o agacharse Almacén, cuidados, construcción Total si impide tareas esenciales Estenosis lumbar Marcha o bipedestación muy limitada Reparto, limpieza, comercio Total o parcial según adaptación Lumbalgia degenerativa Intolerancia a flexiones y vibración Conducción profesional, maquinaria Total si el riesgo es sostenido Dolor lumbar crónico No tolerar sedestación ni pausas ordinarias Oficina, teleoperación Depende de la prueba funcional
Parcial, total, absoluta y gran incapacidad
La parcial exige una reducción mínima del 33% del rendimiento, pero no debe impedir las tareas esenciales. La total abona normalmente el 55% de la base reguladora.
La total puede llegar al 75% en casos cualificados. Esto suele afectar a personas mayores de 55 años con dificultad para otro empleo.
El profesiograma conecta salud y trabajo
El profesiograma describe las exigencias reales del puesto. Debe incluir pesos, levantamientos, giros, escaleras, vibración, conducción, turnos y pausas.
Este documento conecta salud y trabajo. Permite explicar por qué una restricción lumbar impide una función esencial.
Un caso habitual es el de un conductor profesional con dolor lumbar y vibración continua. La prueba útil no es solo la hernia: también debe probarse que no tolera conducción sostenida con seguridad.
Cómo se decide una incapacidad por dolor lumbar
1. DiagnósticoRM, EMG, exploración
→
2. SecuelasFuerza, movilidad, dolor
→
3. Puesto realCargas, posturas, ritmo
→
4. GradoParcial, total o absoluta
La incapacidad permanente parcial no genera una pensión mensual. Suele consistir en una indemnización de 24 mensualidades. Se calcula con la base reguladora de la incapacidad temporal.
La incapacidad permanente total suele reconocer el 55% de la base reguladora. Puede ser compatible con otro empleo. Ese nuevo trabajo no debe repetir las tareas esenciales que ya no puedes hacer.
La absoluta alcanza normalmente el 100% de la base reguladora.
La gran incapacidad exige incapacidad absoluta y ayuda ajena para actos esenciales. Estos actos incluyen vestirse, asearse, comer o desplazarse. Incorpora un complemento para atender esa necesidad.
Cualquier trabajo posterior o mejoría clínica puede motivar una revisión del grado.
Un expediente sólido prueba una secuencia clara entre lesión, tratamiento, secuela y tarea imposible. No basta con acumular documentos. Los informes médicos y laborales deben explicar cómo persiste el problema y cómo afecta al empleo.
La fecha de cada informe puede ser decisiva.
Un buen informe describe lo que no puedes sostener durante una jornada.
Pruebas que conviene reunir
Reúne resonancias, TAC, radiografías o electromiografías, si existen. Añade informes de especialistas. Deben detallar movilidad, fuerza, reflejos, sensibilidad, marcha y tolerancia.
Los informes también deben recoger la respuesta a rehabilitación, infiltraciones, bloqueos o cirugía. No se trata de tener muchas pruebas, sino de que todas cuenten la misma historia.
Esto funciona bien en teoría, pero en la práctica suelen faltar límites concretos. Frases como “dolor lumbar” aportan poco sin explicar qué actividad falla.
Si la mutua no da la baja o da el alta
Ante un alta o una denegación, revisa la fecha, la entidad y el motivo. Guarda todas las comunicaciones. Actúa pronto porque algunos plazos son muy breves.
La mutua puede negar que la lumbalgia derive del trabajo. Pide su decisión por escrito. Guarda informes clínicos y pruebas del puesto.
Estas pruebas pueden incluir profesiograma, evaluación de riesgos y partes de accidente. También sirven testimonios sobre cargas, vibración o posturas forzadas.
Si hay duda entre contingencia común y profesional, puede iniciarse una determinación de contingencia ante el INSS.
Si recibes un alta médica, identifica quién la emitió y cuándo se notificó. La vía de revisión cambia según el organismo y según sea contingencia común o profesional.
✉
¿Quieres más información? Escríbenos y te orientamos
Errores que debilitan una reclamación lumbar
Una reclamación se debilita si solo aporta una imagen o habla de dolor intenso. El INSS valora límites funcionales demostrables y su relación con un puesto concreto.
La prueba debe mostrar incapacidad para trabajar, no solo enfermedad.
Confiar solo en la resonancia
Una hernia puede ser compatible con trabajar si no causa restricciones relevantes. El informe debe indicar ciática, fuerza, marcha, tratamiento y evolución.
La ciática es dolor que suele bajar desde la espalda hacia una pierna. Si existe pérdida de fuerza o sensibilidad, debe constar en la exploración médica.
Olvidar otras patologías y la medicación
También deben constar otras patologías si agravan la capacidad laboral. Los efectos de la medicación también cuentan cuando están acreditados.
Por ejemplo, un fármaco puede causar sueño o falta de atención. Esto puede ser relevante en conducción, maquinaria o trabajos con riesgo.
Este enfoque no aplica si el dolor lumbar es agudo, recuperable y no deja secuelas funcionales relevantes. Tampoco aplica si aún falta tratamiento o seguimiento para valorar el pronóstico. Puede corresponder incapacidad temporal, adaptación del puesto o prevención. No corresponde incapacidad permanente si los límites no afectan de forma sustancial al trabajo.
✉
¿Quieres más información? Escríbenos y te orientamos
Dudas habituales
¿Qué incapacidad te dan por lumbalgia?
Puede no reconocerse ningún grado. También puede concederse incapacidad parcial, total, absoluta o gran incapacidad. Depende de secuelas probadas, profesión habitual y capacidad para otro empleo compatible.
¿Cuánto se cobra por incapacidad por lumbalgia?
La cuantía depende de la base reguladora, no del diagnóstico. La total suele ser el 55%. Puede llegar al 75% desde los 55 años en ciertos casos. La absoluta alcanza el 100%.
¿Una hernia discal da incapacidad permanente?
No de forma automática. Debe causar límites objetivos y persistir pese al tratamiento. También debe ser incompatible con las tareas esenciales de tu profesión.
¿Puedo trabajar con incapacidad permanente total?
Sí, si el nuevo trabajo es compatible con las limitaciones reconocidas. No debe repetir las tareas físicas esenciales declaradas imposibles en tu profesión habitual.
¿La mutua puede negarme la baja por lumbalgia?
La mutua puede discutir el origen profesional o emitir decisiones médicas. Existen vías de revisión. Algunos plazos de impugnación se mueven entre 4 y 11 días hábiles.
¿Qué no puedo hacer estando de baja por lumbalgia?
No debes hacer actividades que contradigan tu recuperación o las restricciones médicas. Evita cargar peso o trabajar sin autorización. Caminar o hacer rehabilitación pautada suele ser compatible si no empeora el cuadro.
¿El 33% de discapacidad sirve para cobrar una pensión?
No por sí solo. El 33% de discapacidad y la incapacidad permanente son trámites distintos. Tienen organismos, requisitos y efectos económicos diferentes.
Reúne pruebas antes de decidir tu siguiente paso
La clave es probar por qué las secuelas impiden trabajar con seguridad y continuidad. Reúne informes funcionales, tratamientos, pruebas diagnósticas y profesiograma. Hazlo antes de pedir la pensión o discutir un alta.
Revisa la resolución y sus plazos. Consulta el portal oficial de la Seguridad Social para conocer el trámite aplicable. Una reclamación bien documentada permite valorar mejor las opciones reales.
Los papeles deben explicar tu trabajo y tus límites reales.
Para saber más
Si deseas profundizar, aquí tienes algunos recursos de interés: